Jose Antonio Navarrete


Jose Antonio NavarreteCrítico, curador y director de ArtMedia Gallery

¿Cómo fue tu experiencia en Buenos Aires?
Antes de asistir por primera ve al Festival de la Luz ya había visitado Buenos Aires en 1993, con motivo del Encuentro de Fotografía Latinomericana de Caracas, del que fui curador general. Vine con dos proyectos. Uno era la curaduría de Romper los márgenes, exposición en la que incluí obras de Raúl Stolkiner (RES) y Marcos López, por entonces artistas absolutamente desconocidos fuera de Argentina. El otro, la organización de las exposiciones personales de Horacio Coppola y Grete Stern, quienes en ese tiempo no podían imaginar que ingresarían a la mainstream moderna internacional.
Con el Festival de la Luz regresé a Buenos Aires en 2006. Después he viajado cuatro veces más al país, en dos de esos viajes también como invitado del Festival de la Luz. El centro de mi estancias en la Argentina ha sido Buenos Aires, aunque también he visitado las provincias de Salta y Neuquén, así como la ciudad de Rosario.
Me encanta el país. Disfruto enormemente moviéndome de un lado a otro de Buenos Aires con el aire de conocedor de la trama urbana de la ciudad, algo que seguramente es falso. Buenos Aires fue una de las ciudades que incluí en un curso que impartí en varias universidades y centros culturales de América Latina sobre la historia de las representaciones urbanas en la fotografía del continente. Como no me gusta hablar de un lugar que no he visitado personalmente ni de un artista cuya obra no conozco de manera directa, una de esas estancias en Buenos Aires la dediqué a rastrear en la ciudad contemporánea su dimensión e imagen histórica. Fue algo apasionante.

¿Tuviste algún interés especial en la ciudad o en el Festival que te hizo venir?
El Festival de la Luz es ampliamente conocido fuera de Argentina, de Beijing a París, pasando por América Central. Siempre es un honor que lo inviten a uno a un evento de esa envergadura. En el Festival he visto exposiciones excelentes, he departido con colegas de muy diversas latitudes y he hecho amigos que se han convertido en entrañables. Yo trato de incorporar mi experiencia de viajes y de vida a mi trabajo.
He escrito sobre varios artistas argentinos del pasado y del presente y he incorporado obras de algunos de ellos a las curadurías que he hecho en distintos lugares. Asimismo, Buenos Aires asoma de vez en cuando en mis reflexiones sobre arte y cultura, vistos ambos términos en su sentido más amplio. De alguna manera, eso es parte de la reciprocidad que todo intercambio cultural debe generar, y el Festival ha sido significativo para el desarrollo de mi relación directa con Argentina.

¿Qué es la fotografía para vos?
Soy un investigador y curador de artes y cultura visual, pero sin dudas la fotografía ha ocupado el mayor espacio de mi actividad pública. A diferencia de lo que opino sobre otras artes, tengo una concepción muy abierta y flexible de la fotografía. Como sabemos, la fotografía no es un medio del arte en primer lugar, sino un medio de producción de imágenes destinadas a los más diversos usos. A mí me interesa la fotografía en general, y me gusta transitar en la investigación y los proyectos expositivos que desarrollo entre la fotografía como producción artística y la fotografía de otras prácticas.

¿Qué dirías que es lo mas importante de tu obra?
He escrito bastante sobre fotografía y he organizado muchas exposiciones dedicadas a explorar problemas teóricos de este medio y poéticas particulares de autores. Además, recientemente he comenzado a hacer fotografía. Soy cubano de origen, pero luego viví en Venezuela y ahora en los Estados Unidos. En cada país en que he vivido he trabajado todo el tiempo con las artes visuales en general y con la fotografía en particular, pero he agregado una faceta más relacionada con esta última a mi hacer.

¿Qué mensaje te gustaría dejar a los estudiantes de fotografía de la EAF?
Creo que la fotografía, entendida como práctica del arte, es una práctica informada por todas las otras artes y, además, por las prácticas fotográficas no artísticas. Stieglitz prefería presentar una exposición de Brancusi o de Picasso que una de fotografía en su ahora mítica galería 291, a excepción de que la segunda fuese de un fotógrafo verdaderamente investigador en las posibilidades artísticas del medio fotográfico. Asimismo, un buen fotógrafo publicitario puede tener un trabajo que supere con creces en estatura creativa el realizado por fotógrafos considerados artistas. La fotografía relacionada con las prácticas artísticas conceptuales no puede ser entendida sino en relación con las prácticas del archivo fotográfico, no directamente artísticas.
En fin, hay que mirar mucho, para todos lados, y mirar sin prejuicios.

¿Querés agregar algo más?
Corro el peligro de ponerme latoso si sigo hablando. Mejor dejamos algo para nuestra próxima conversación.


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