Homenaje a Alicia D’AmicoA 25 años de su partida
Desde la Escuela Argentina de Fotografía, en esta sede que fue también su casa, rendimos homenaje a Alicia D’Amico a veinticinco años de su muerte. El tiempo no debilitó su presencia. Sigue estando en las miradas que formó y en las preguntas que nos enseñó a hacernos frente a una fotografía.
Alicia construyó una obra profundamente humanista, donde el retrato y el autorretrato fueron territorios de exploración de la identidad, la intimidad y la dignidad de las personas fotografiadas, con un estilo llano y despojado de artificios En su taller de Retrato y Autorretrato nos ayudó a quitarnos miedos, aponernos frente a la cámara, a mirar al otro sin prejuicios, a asumir una voz propia. Nos enseñó a mirar fotografías con profundidad y a leer más allá de lo evidente.
Directora artística del Festival de la Luz en sus primeros años, ayudó a darle el camino correcto: un festival abierto, riguroso y generoso, comprometido con la fotografía como lenguaje. Siempre tuvo un talento singular para descubrir artistas cuando todavía estaban dando sus primeros pasos.
Alicia fue mi maestra y amiga. Me enseñó a entender una imagen, a reconocer una obra honesta, a valorar la sensibilidad y el compromiso.
Compartimos viajes y momentos profundamente significativos. La acompañé a lo largo de su enfermedad y en su partida. Estas experiencias reforzaron aún más mi admiración por su fortaleza, su lucidez y su coherencia hasta el final.
Esta muestra no es solo un homenaje a una figura central de la fotografía argentina; es también un acto de gratitud. A veinticinco años de su muerte, Alicia D’Amico sigue presente en sus imágenes, en esta escuela, en este festival y en cada fotógrafo que aprendió con ella que
mirar es, ante todo, un acto de amor y de valentía.
Elda Harrington